La política siempre a sido brutalmente entendida y reducida como “forma de acción”, sin embargo podríamos fragmentar esta cuestión y presentar elementos claves. En la vieja discusión de la “conciencia de clase”, como producto o coeficiente de la lucha de clases, nos interesa rescatar las visiones culturalistas que “...han intentado trasladar el foco de la investigación sobre movimientos sociales desde los focos estructurales hasta los <
Para comprender la política debemos entonces territorializarla en la espacialidad de los bordes como lo piensa Ranciere y en la determinación de un espacio completo (parafraseando también a Ernesto Laclau(3)), desde la diferenciación que se establece hacia dentro contra lo de afuera. Es por ello normal revisar en los griegos, la política y el espacio, la política y la comunidad, la Koinônía (comunidad cívica) como base de la ciudad (polis-Estado) y como comunidad política donde ésta se despliega por medio de la palabra(4).
En ésta cuestión cabe el “lenguaje”; si consideramos a Hannah Arendt tendríamos que este es un “pensamiento congelado”, que sólo el pensar lo puede revertir(5), pero ¿Qué pasa si lo invertimos y nos planteamos la necesidad primaria de un descongelamiento y la política como parte de ese proceso?, tendríamos que el lenguaje es un insumo. Éste permite fluir a la pluralidad humana, como si fuera un punto nodal, ya que los hombres en tanto iguales pueden entenderse y planear, pero sólo en cuanto son diferentes es por medio de la acción y el discurso o el lenguaje por el medio que se realizan como sujetos. De modo que el lenguaje para Hannah Arendt es un pensamiento congelado hasta que establece nexos con otros discursos que permiten descongelar o politizar. El pensamiento sería la llave “Si los hombres no fueran distintos, es decir, cada ser humano diferenciado de cualquier otro que exista, haya existido o existirá, no necesitarían el discurso ni la acción para entenderse (...) El discurso y la acción revelan esta única cualidad de ser distinto”(6).
Así tenemos que la acción política va de la mano con una sociabilidad política y que para ello es fundamental la participación. “La acción, a diferencia de la fabricación, nunca es posible en aislamiento; estar aislado es lo mismo que carecer de la capacidad de actuar.”(7). La participación es clave para entender que los hombre pueden hacer surgir un “espacio de aparición”(8) (Arendt). Este espacio de aparición es el punto donde las personas se encuentran potencialmente, y que sólo de ese modo erigen un poder real de palabra mas acto, un poder unificado(9). Es en este espacio de participación, donde se suman las capacidades individuales y que al unificarse hacen brotar un mayor potencial, hablo de la sinergia. Socializar se puede traducir entonces en resistir o luchar, dialogar y actuar.
Ese espacio de aparición bien podría ser lo que hoy en día denominamos: “opinión pública” que si bien en una primera acepción no presenta mayor complejidad, la imprevisibilidad de la “opinión pública” (como denomina Jacques Derrida(10)) puede ser puesta a girar en un circulo de difusión. Esta especie de concreción de un lugar público de discusión, permitirá en cierta medida superar la aporía del pensamiento derridiano, el no-lugar de la opinión pública puede devenir en la apropiación de una discusión permanente, un espacio virtual de radicalización democrática que permita incluir hasta al más indiferente.
Tenemos entonces en primer lugar que la política no puede ser limitada a una acción, sin considerar los fragmentos o coeficientes que la componen, tales como espacio territorial, codificación simbólica y dentro de esta: el lenguaje. La política y el lenguaje son propias de un movimiento de concreción, de sociabilidad, un movimiento de lo “siendo” que podría devenir en la aparición de un espacio de asociación potencial, en el desplazamiento –por qué no decirlo- de un movimiento social.
Notas:
01 TARROW, Sidney, El poder en movimiento los movimientos sociales, la acción colectiva y la política, Capítulo 1: “La acción colectiva y los movimientos sociales”, Alianza Editorial, p.42
02 RANCIERE, Jacques, “11 Tesis sobre la política”. Disponible: http://aleph-arts.org/pens/11tesis.html. Apartado Nº1.
03 LACLAU, Ernesto y MOUFFE, Chantal, Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Capítulo 3: “Más allá de la positividad de lo social, antagonismo y hegemonía”, Fondo de cultura económica, Argentina, 2006, pp.129-190.
04 ARANCIBIA, Juan Pablo, Comunicación Política, ARCIS, Santiago, 2006, p.19.
05 ARENDT, Hannah, ¿Qué es la política?, Paidos, Barcelona, 1997, p.12.
06 ARENDT, Hannah, La condición humana, Capítulo 5: “Acción”, Paidos, Barcelona, 1974, p.200.
07 Ibíd, p.211.
08 Ibíd, p.222.
09 Ibíd, p.223.
10 DERRIDA, Jacques. Disponible: “La democracia para otro día”,
http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/democracia_para_otro_dia.htm
1 comentario:
Hola primo, ando sapeando tu blog...
Algo pude entender en este texto, el textoque trabajas de Derrida no lo ubico, pero debe ser de los últimos escritos por el me parece...algo estoy entendiendo de la cuestión dela democracia radicalizada, que es en fondo algo parecido a lo que postula (quizás bajo otro tono) el Ranciere.. pero inmediatamente me asalta la pregunta, de en ese nuevo espacio-tiempo de la democracia... ¿quiénes la harían?, por ejemplo, ¿sqp podría ser un espacio de democracia radicalizada??
saludos y cariños primo!
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