Es interesante citar aquí un extracto con el cual iniciaré el dialogo proximamente...
“Contra lo que podría creerse lo que ocurría afuera no tenía un signo muy distinto. Mientras adentro se cuadriculaba y disciplinaba el espacio carcelario, del otro lado de la muralla operaciones similares, de carácter ascendente, comenzaban a copar la sociedad.
Ellas cubrían diversos aspectos de la vida social chilena de aquel tiempo, y estaban destinados a diversas instituciones; todas las cuales sin embargo apuntaban a regir la conducta humana conforme a ciertos valores y a determinados patrones.
He ahí los intentos por aplicar una ‘ciencia estadística’ sobre la sociedad, y los beneficios que ello traería consigo. Se hacia patente la idea de la sociedad medible y cuantificable. Estaba muy pronto el tiempo de los censos, que cuantificarían desde la población en general hasta aquellos que se preocuparían del número de reincidentes en la cárcel, o del tipo de delitos cometidos.
Ahí está también ese baño civilizador y moralizador que cayó sobre la República desde inicios de la década del ’30, y en particular sobre aquellos sectores menos comprometidos con los nuevos modelos de vida. Y una de cuyos objetos —entre muchos— era demostrar el papel civilizador de la instrucción sobre la disminución de los crímenes.
Allí está, además, el nuevo papel de la ciencia y la medicina que se diseña para la nueva vida; allí está la búsqueda de leyes y la higienización del mundo decimonónico.”
Édison Ortiz González, “La Penitenciaria: “Otra” aproximación a la modernidad chilena decimonónica”. En: Revista Última Década, Nº6, Ediciones CIDPA, Achupallas, Viña del Mar, 1997, pp.52-53
Ellas cubrían diversos aspectos de la vida social chilena de aquel tiempo, y estaban destinados a diversas instituciones; todas las cuales sin embargo apuntaban a regir la conducta humana conforme a ciertos valores y a determinados patrones.
He ahí los intentos por aplicar una ‘ciencia estadística’ sobre la sociedad, y los beneficios que ello traería consigo. Se hacia patente la idea de la sociedad medible y cuantificable. Estaba muy pronto el tiempo de los censos, que cuantificarían desde la población en general hasta aquellos que se preocuparían del número de reincidentes en la cárcel, o del tipo de delitos cometidos.
Ahí está también ese baño civilizador y moralizador que cayó sobre la República desde inicios de la década del ’30, y en particular sobre aquellos sectores menos comprometidos con los nuevos modelos de vida. Y una de cuyos objetos —entre muchos— era demostrar el papel civilizador de la instrucción sobre la disminución de los crímenes.
Allí está, además, el nuevo papel de la ciencia y la medicina que se diseña para la nueva vida; allí está la búsqueda de leyes y la higienización del mundo decimonónico.”
Édison Ortiz González, “La Penitenciaria: “Otra” aproximación a la modernidad chilena decimonónica”. En: Revista Última Década, Nº6, Ediciones CIDPA, Achupallas, Viña del Mar, 1997, pp.52-53
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