martes, 3 de junio de 2008

America Latina Globalizada

En un primer acercamiento debemos descodificar las “pièces”. Es necesario fijarse en conceptos tales como “Imperio”, “Globalización”, “Trabajo Inmaterial”, “Multitud”, entre otros. En lo relativo a los conceptos, debemos partir señalando la interrelacionalidad que posee la lógica que sostiene toda la amalgama teórica. El “Imperio”, tiene su razón de ser en la red mundial, el mundo “rizomatico” de interconexiones que abre los territorios comunes a la desterritorialización total, impidiendo entre otras cosas una localización estática, de manera que abre un flujo de dominación del capital (y a su inversa un flujo en red de resistencia), es el paso al capitalismo mundialmente integrado (CMI, como le llama Felix Guattari), donde “el mercado mundial ya no tiene un afuera”[1], y donde la ferocidad del autoritarismo de mercado (esa ferocidad que queda claramente estipulada en el “estado de guerra mundial” que vivimos, y a su vez ferocidad como conversión de la guerra en axioma de gobierno, como el re-surgimiento de los anacrónicos gobiernos conservadores-militares de nuestras actuales potencias; las “nuevas salidas” para el neoliberalismo) se localiza a su vez en ningún lugar, porque el espacio cede a la lógica del tiempo.

En ese sentido tenemos en primer lugar que el “Imperio”, no es una nación, un lugar, o sea, se define entonces como el no-lugar de la hegemonía del mercado que permite garantizar el desarrollo capitalista en la escena global, como un enjambre. “El Imperio no establece un centro territorial de poder y no se apoya sobre las fronteras o sobre barreras fijas. El Imperio es una estructura descentralizada y desterritorializada de gobierno que integra progresivamente el espacio del mundo entero dentro de fronteras abiertas y en permanente expansión. Es un no-lugar universal”[2]. Sólo de ese modo el Imperio es una tendencia, en la medida que se convierte en la única forma de “poder” con la posibilidad de sostener el actual orden del Estado “débil” (en el caso paradigmático de Latinoamérica), el Capitalismo y la Globalización.

La Globalización entonces viene a jugar un rol exuberante. No solamente pone en jaque y abre nuevas formas de gobierno-dominación como vector “hacia arriba”, sino que “hacia abajo” y “hacia el lado” se transforma en un circuito de colaboración y cooperación, serán estas las que sostengan la multiplicidad asociativa abierta y expansiva, será el espacio de articulación de la multitud postfordista. Esta ultima cualidad (la del postfordismo) junto a las tecnociencias comunicacionales del “trabajo”, es una faceta única, el traspaso de cualquier conocimiento externo es apropiado y luego se hace “común” a los trabajadores, ya que el trabajo ahora abarca a los proyectos inmateriales, afectivos, idearios, relacionales, etc, extrayendo plusvalía de la vida misma del trabajador, se constituye la producción potencial de la “biopolítica” siendo este elemento el pilar para la futura “democracia global”.

Es así como el “trabajo inmaterial” constituido por estos nuevos elementos es el eje de una nueva producción social. Las nuevas relaciones de la producción y el consumo, la implantación de las comunicaciones producto de una nueva preocupación. Primero la necesidad de las empresas en fijarse en la desembocadura del proceso productivo, o sea, la venta y la relación con el consumidor; y segundo en los servicios, donde el consumidor se le da la pauta para que comience a intervenir en el proceso de producción, interviniendo y constituyendo un : el producto o la mercancía[3].

Es en base a estos dos aspectos que el “trabajo inmaterial” da forma y materializa las necesidades (o los “deseos”), además de instituir otros. Por ello los nuevos sujetos políticos, tienen tanto que decir en la configuración del sistema de producción del capital contemporáneo, y por ello también como trabajo inmaterial, el rol de los intelectuales se realiza con la acción de una resistencia al capital, pero fundamentalmente al poder-soberanía del Imperio.

Desde lo macro a lo mezo y a lo micro, la “Multitud” es la nueva figura abstracta teorética de Antonio Negri y Michael Hardt[4]. Esta a existido por lo menos desde la construcción del Estado Moderno como trasfondo social, desde los inicios de la modernidad como actor contemplativo al fin de ella y al traspaso de la postmodernidad como sujeto activo[5] (sujeto de la lucha de clases, en donde realiza su devenir violento). Rescata (o mas bien resguarda) las concepciones democráticas y pluralistas de la estructura social emergente de mediados del siglo XX. La multitud es la multiplicidad irreductible de acción política, es una clase en sí misma, es la clase de las singularidades productivas (considerando al conjunto de la fuerza de trabajo, tanto a la clase obrera industrial, el trabajo productivo social[6]: “trabajo inmaterial”; el conjunto de trabajo post-industrial, o post-nacional-desarrollista) y también la que conserva una potencia “ontológica” la de transformar el mundo a su semejanza, la potencia democrática que emana de su orgánica constitutiva y estructural, creando autonómicamente la sociedad desde una homologación de adentro hacia fuera de sí, como lo señala para el caso de Latinoamérica, “...la democracia no puede nacer en América Latina más que de la liberación que la multitud, trabajando en contra del capital, operara a través de sí misma (la negrita es parte de mi énfasis)”[7].

De modo que la “Multitud” posee un proyecto. Protege su experiencia plural a costa del fin del monopolio de la decisión política del Estado decadente, desperdigando la soberanía y constituyéndose en la experiencia irreductible: “Se trata de concebir una acción entre movimientos y gobierno como un proceso continuamente interlocutorio y continuamente en ruptura”[8]. Asimismo es la pluralidad, la multiplicidad la que le permite aniquilar la representación política-institucional, permitiendo rearticular la dimensión del poder-saber, sólo por medio de una articulación global e interdependiente que son las caras asociativas de la globalización. “Sólo al insistir al mismo tiempo en estos dos elementos (multitud e interdependencia) puede darse una nueva izquierda organizadora de poder constituyente”.[9]

Todo lo anterior para plantear la siguiente cuestión. Se deben comprender a los nuevos gobiernos de Brasil, Argentina y Venezuela, como la expresión de un movimiento múltiple, llameémosle los gobiernos constituidos por la “multitud articulada” (según lo que señalan los autores) ya que son las luchas su acontecimiento (el devenir violento propio de la Multitud). Lula-Kirchner-Chavez necesitan para su legitimidad, la integración continental abriendo un horizonte posnacinal, de mayor democracia y de interdependencia “...hoy el Estado-nación conoce una crisis radical de soberanía y que su acción no puede ser eficaz si no se integra en grandes espacios continentales”[10] (como integración mayor de los mercados, olvidando de ipso el nacional-desarrollismo del proyecto oligarca neoesclavista y de sectores tecnócratas, que llevaron a cabo desde las formas de Estados nacionales en consonancia con el sistema fordista del capitalismo “tardo-industrial”[11]).

El horizonte posnacional debe ser comprendido más allá de las políticas económicas –obviando las criticas de la oligarquía neoesclavista, el corporativismo tecnócrata (bloque de Biopoder) y el de la izquierda- pensando el apolillado “desarrollo-nacionalista” desde la óptica del “desarrollo” (en distinción con el “crecimiento”), como figura correlativa al ascenso democrático de la multitud latinoamericana, a la potenciación de la condiciones sociales de producción y a la ampliación de la dimensión interdependiente[12]. La democracia interior de los movimientos puede abrir una transmutación institucional de los Estados (entendida como la interlocución entre multitud/movimientos y gobierno), a su vez, se puede conseguir de modo más significativo en el momento mismo de la historia donde las políticas sociales se han convertido en políticas económicas, donde el capitalismo necesita de las nuevas dimensiones comunicacionales del trabajo inmaterial.

¿Cuál es el problema central del texto y la tesis mas fuerte de los autores?: el problema del poder y soberanía que enfrentan estos tres Estados latinoamericanos (adjunto al problema de la gobernanza/legitimidad), “donde estos” gobiernos de transmutación institucional deben tener un correlato con los movimientos genéticos de su invención, y “desde donde” deben desarrollar un nivel central de las experiencias del movimiento -...de la multitud- radicalizando su potencial democrático[13]. El problema es entonces la cuestión del poder, el Estado y la soberanía que fue duramente interrumpida, por la emergencia multitudinaria de los movimientos biopoliticos y la capacidad dialéctica de presentar proyectivamente una radicalización de la democracia (como lo fue la fugaz radicalización del liberalismo en el siglo XIX con los “Golgotas” en Centroamérica) en la medida que se debe construir en “común” un nuevo “común”, reinventando los instrumentos modernos del Estado más allá del Estado, materializándose en el “nuevo pacto” (social/biopolitico-institucional).

NOTAS
[1] Negri, Antonio - Cocco, Guiseppe (N-C), Global. Biopoder y luchas en una América Latina globalizada, Ed. Paidos, Buenos Aires, 2006, p.49
[2] Ibíd., p.66
[3] Lazzarato, Maurizio – Negri, Antonio, “Trabajo Inmaterial formas de vida y producción de subjetividad”, DP&A Editora, Rio de Janeiro, 2001, Traducción Juan Gonzalez.
http://www.sindominio.net/contrapoder/article.php3?id_article=13
[4] N-H: Prefacio a “Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio.”
http://rizomas.blogspot.com/2005/09/los-proyectos-de-la-multitud.html.
[5] Entrevista a Paolo Virno, Maurizio Lazzarato: “Multitud y Clase Obrera”.
http://www.sindominio.net/contrapoder/article.php3?id_article=12
[6] N-C, op.cit., p.170
[7] Ibíd., p.240
[8] Ibíd., p.242
[9] Ibíd., p.241
[10] Ibíd., p.169
[11] “tardo-industrial” para el caso especifico de América Latina que llevaba mas de 100 años de diferenciación productiva con países industriales europeos.
[12] Ibíd., p.50
[13] “...nos preocupan las dificultades que presentan los “nuevos gobiernos” latinoamericanos para desarrollar un nivel central (estatal) las experiencias de movimiento y de radicalización democrática de las cuales, en última instancia, han nacido”, Ibíd., p.25

1 comentario:

Anónimo dijo...

La verdad???...¿quien busca la verdad?...¿¿la realidad es calor del pis??...¿el pis de un diabetico?, ¿de un enfermo con gastritis?....mi verdad, es que la teoria me ayuda a coordinar prácticas sociales, cotidianas, emocionales e inclusive sensuales, no es el camino, ni la verdad, ni una puerta de acceso al mall, simplemente es un "paso" un relevo de una práctica a otra, es pura materialidad y existencia, la composicion de varios acordes trás el punteo de varias guitarras. Los libros inmaculados, todo el libro es inmaculado, a través de la historia se ha comportado como la reproducción de la Biblia, pero en mi caso, los libros los rayó, los rompó´, son martillos, destornilladores, taladros, etc. El interprete quizas...no posee el conocimiento, este de partida no se puede poseer, pero es esencial entender que todo fluye de un infinito y multiple devenir.