martes, 6 de mayo de 2008

La pseudo homosexualidad en Atenas del Siglo V, PARTE II

EXTRACTO
La homosexualidad en la Filosofia y la educación Pederasta
Ahora si en Atenas el amor homosexual fue puesto al servicio de los más altos ideales de la época, ¿cómo se consiguió esto?, a través de una visión de los valores y la filosofía.

“En primer lugar, eran tres los géneros de los hombres, no dos, como ahora, masculino y femenino, sino que había también un tercero que participaba de estos dos(...)Era, en efecto, entonces el andrógino una sola cosa, como forma y como nombre, participe de ambos sexos, masculino y femenino(...) En segundo lugar, la forma de cada individuo era en su totalidad redonda, su espalda y sus costados formaban un circulo; tenia cuatro brazos, piernas en numero igual al de los brazos, dos rostros sobre un cuello circular(...)además cuatro orejas, dos órganos sexuales(...)Eran tres los géneros y estaban así constituidos por esta razón: porque el macho fue en un principio descendiente del sol; la hembra , de la tierra; y el que participaba de ambos sexos, de la luna, ya que la luna participaba de uno y otro astro”[1]

Esta interpretación filosófica sobre el origen o la explicación más bien sobre el comportamiento “homosexual”, nos entrega una gran información de la naturalidad con la que se entendía el comportamiento sexual para los filósofos.

“Así, pues, cuantos hombres son sección de aquel ser participe de ambos sexos, que entonces se llamaba andrógino, son mujeriegos; los adúlteros también en su mayor parte proceden de este genero, y asimismo las mujeres aficionadas a los hombres y las adulteras derivan también de él. En cambio, cuantas mujeres son corte de mujer no prestan excesiva atención a los hombres, sino más bien se inclinan a las mujeres, y de este genero proceden las tríbades. Por ultimo, todos los que son sección del macho, persiguen a los machos y, mientras son muchachos, como lonchas de macho que son, aman a los varones y se complacen en acostarse y en enlazarse con ellos; estos son precisamente los mejores entre los niños y los adolescentes, porque son en realidad los más viriles por naturaleza”[2]

En esta parte se entiende perfectamente, el desmedro con el que se miraba al heterosexual y la igualdad que se le otorga a la mujer, por que principalmente los parámetros para definir la sexualidad en este periodo son otros.

“En la Atenas Clásica los objetos sexuales eran de dos tipos, no masculinos y femeninos, sino activos y pasivos, agresivos y sumisos”[3]

Pero bien la sexualidad tenia connotaciones , puesto que simboliza el dominio del activo sobre el pasivo, bajo esta perspectiva se entiende que hombres del mismo grupo social estipulen condiciones y normas que garantizaran la dignidad de la pareja (del mismo sexo).

Era mal visto para los griegos la pasividad en el acto sexual, más que la homosexualidad en sí, es por ello también que en este tiempo, el hombre no veía con buenos ojos a la mujeres, (por su pasividad en el acto sexual), la pasividad era símbolo de poca >virilidad< y de poco valor, pues en el fondo era dejarse dominar.

En el aspecto femenino también se daba esta connotación, era mejor vista la mujer que penetraba sexualmente a la otra mujer, de ahí también el nombre con que les designaba “Tríbade”.

Tenemos aquí dos atributos sumamente necesarios para entender el valor de la homosexualidad, la libertad y la virilidad.

La libertad o la Eleutería, ha sido un concepto que hemos encontrado constantemente en nuestra investigación, pero más que libertad en sí, es el concepto de dominación, tal cual como lo hemos explicitado anteriormente, era mal vista la pasividad sexual, por ser un símbolo de “dominación”, ó sea perdida de la libertad en el acto sexual.

En ese sentido, la civilización Ateniense era más respetuosa a la libertad que cualquier otras cosa, de manera que este concepto no podía ser ajeno al ámbito sexual.

La virilidad: “(...)son en realidad los más viriles por naturaleza”[4] la virilidad sigue siendo uno de los valores fundamentales que permiten enaltecer al hombre, pero ahora no se es varonil por ser hombre, sino que por seguir mi propia naturaleza, ó sea se es más hombre o más mujer por perseguir mi propio sexo.

Este concepto de “perseguir mi naturaleza”, es muy similar a la idea con la que se entiende la educación, con la idea de “perseguir la belleza”, entender la belleza del hombre por sobre las figuras físicas y contemplarse con el aspecto metafísico.

“Perseguir la naturaleza” es entonces la meta sexual, parte de la educación del griego, es estrechar la virilidad no solo por medio del acto sexual, sino que por mi naturaleza.

El amor, la sexualidad, tenían una componente más allá de lo terrenal, eso es lo que trata de explicar Platón en su obra, por ello la “homosexualidad”, no era una práctica sucia, pues tenía normas que la hacían de gran valor.

“Sucede que los filósofos, como los políticos, y en general esa reducida y distinguida clase dio pie al florecimiento de la pederastia que la formaban hombres. Estos hombres habían relegado a sus esposas al gineceo y no las dejaban participar en las fiestas públicas ni privadas. La esposa educa a los hijos pequeños, pero luego le son arrebatados para confiarlos a pedagogos”[5]

La educación fue fundamental para propagar y sostener el comportamiento sexual, uno de los fenómenos importantes es la educación pederástica.


La educación pederástica estaba compuesta por un hombre mayor activo y uno más joven pasivo, el mayor es conocido por el nombre de “erastes” y el joven de “erómenos”, en el tipo de relación que se forjaba existen varias posturas , pero eso en el fondo habla de las pocas fuentes con las que se cuentan.

Unos dicen que no existió la relación oral y anal, solo se dio la intracural, otros afirman que el modelo pederástico no excluyo la relación oral u anal, del erastes y el erómenos.

La educación de erastes comenzaba aproximadamente a partir de los 12 años hasta mas menos los 17 años, sin embargo no era tan rigurosa.

“Cuando un hombre honrado, enamorado del alma de un joven, aspira a hacer de él un amigo sin mácula y a vivir con él, lo elogia y ve en esa amistad la más hermosa manera de educar a un joven. Pero si alguno parecía estar enamorado solamente del cuerpo, lo declaraba infame y por ello no tenían los amantes menor retención en su trato con los muchachos que los padres con sus hijos y los hermanos con sus hermanos.”[6]

La educación pederástica de por si es la gran contradicción al amor platónico, puesto que nosotros hablamos de la interpretación de Platón y su concepción sobre el amor los ideales metafísicos, etc, y la pederastia por su parte es la muestra concreta de que existía una satisfacción al placer y a los ideales físicos, a la belleza del mancebo que se educaba.

Ahora bien el objeto de la pederastia no solo implica la satisfacción sexual, la pederastia comprendía un modelo de “sumisión, admiración y formación”[7], y ante este aspecto es fundamental detenerse, más allá de comprender como se efectuaba la relación entre el erastes y el erómenos, es necesario fijarnos en el objetivo.

Es la aplicación de valores comprendidos como necesarios para la educación del adolescente, estos valores para formar parte de la educación y de la formación principalmente deben estar sujetos a un nuevo ideal de hombre, este hombre que se sostenía bajo una nueva perspectiva de virilidad, un hombre de práctica homosexual.

Frente a esto sostenemos entonces que una nueva interpretación valorica afirmó y legitimó cualquier tipo de práctica social en Atenas, de manera que la homosexualidad no es ajeno a esa realidad, el valor de la libertad y la virilidad como lo hemos analizado proviene de la cosmovisión cretense, para después formar parte de los ideales homéricos.

Nunca se dejo ser menos persona por practicar una sexualidad distinta, sin embargo, conviene ser prudente puesto que la misma obra de Platón nos muestra otro aspecto de relieve;“Algunos, en cambio, afirman que son unos desvergonzados. Se equivocan, pues no hacen esto por desvergüenza, sino por valentía, virilidad y hombría, porque sienten predilección por lo que son semejantes a ellos”[8].


¿Qué es lo que queremos afirmar con esto?, que necesariamente la práctica sexual necesito un soporte valorico, pues no era bien vista la homosexualidad, y en esa campaña de legitimizar la homosexualidad, estuvo la filosofía, la poesía, la educación y el arte entre otros.

Ahora frente a este proceso de legitimización que tuvo la pseudo-homosexualidad, se involucra otra idea necesaria, “la aristocracia”, puesto que la pregunta pertinente es ¿A quién revalido la filosofía del siglo V?.

Bien sabemos que la educación de los siglos anteriores reposó en el ideal del Areté, conocido por su carácter aristocrático, .

Cuando señalamos en el tópico de “Atenas y la nueva interpretación valorica”, hablábamos de una nueva forma de entender el Areté. Esto influyo necesariamente en la visión de la sociedad, que ya se estructuraba de una manera distinta gracias a Solón.

La filosofía hija de la nueva interpretación valorica también logra subordinarse de esta interpretación y al buscar nuevas claves antropocéntricas, se llega a una reinterpretación de la interpretación, ¿en qué sentido?, en la educación, la filosofía del siglo V regresa a los parámetros anteriores del Areté, trata de destruir su universalidad y se vuelve a la idea de que el Areté es solo de las “almas selectas”.

“Pero el pensamiento ético de los grandes filósofos atenienses permanece fiel a su origen aristocrático al reconocer que la areté sólo puede hallar su verdadera perfección en las almas selectas”[9]

Las “almas selectas”, son justamente la nobleza, la aristocracia que dormía entre sus pares, esta revaloración de ella se da en todo ámbito, por ello ante su práctica sexual, que no era muy peculiar (la práctica homosexual), puesto que se daba de mucho antes, pero que siempre fue mal vista, fue necesario un soporte intelectual para su validación, eso es justamente lo que se construye en Atenas del siglo V.
NOTAS
[1] Platón, op.cit, p56.
[2] Ibíd, p59.
[3] Francis Mondimore, op.cit, p.16.
[4] Platón, op.cit, p59.
[5] La Liberalidad Griega, fu.cit.
[6] Ibidem.
[7] Reflexiones sobre el modelo Pederástico, fu.cit.
[8] Platón, op.cit, p59.
[9] Werner Jaeger, op.cit, p27.

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