sábado, 15 de septiembre de 2007

En la bisagra de dos mundos: Mestizaje miedo y deseo.

I

La lógica mestiza, es un comportamiento de la cultura, funciona como mecanismo de supervivencia. En base a ella Guillaume Boccara define al mapuche del siglo XVIII: “...podemos advertir que la etnia mapuche que emerge en la segunda mitad del siglo XVIII es en gran parte el producto de un proceso de etnogenésis(...) Esta, lógica mestiza, que incorpora la alteridad ubicando al otro en el centro mismo del dispositivo sociocultural indígena...”[1]. Es por ello que Boccara explica a las culturas como maquinas que actúan absorbiendo elementos culturales. La maquina cultural, esta constantemente en transformación; un cuerpo mutante que se define por su capacidad de mutación, pero que limitada a márgenes estrictos mantiene, unos elementos, los que escapan de esa transformación, la Etnogénesis: “La adopción de elementos exógenos produce un cambio importante entre los mapuches de fines de la época colonial con respecto a sus antepasados reches del siglo XVI, aunque es posible entrever la permanencia de estructuras simbólicas de fondo y de una lógica social especifica”[2].

La cultura es un flujo, no es estática, así mismo, tampoco lo es la identidad[3]. Lo indígena se nutre de lo español y viceversa. Sin embargo en esa Lógica mestiza, podríamos caer en un análisis armonioso del mestizaje, lo cual no es del todo así, el mestizaje no implica necesariamente relaciones armoniosos[4]. El mestizaje también se dio como una relación dispar, sea a nivel cultural o espiritual.

Las culturas son cambiantes, pero siempre funcionan a un ritmo moderado, en donde cada mutación pareciera pasar desapercibida. El mestizaje por su parte, es veloz, sumamente trasgresor, evidenciando los desequilibrios y poniendo en jaque las estructuras permanentes de las culturas. Al igual que la cultura es un flujo, pero que además posee una contradicción inmanente. El mestizaje pone en contacto elementos diversos que antes no se relacionaban, y de este modo los empuja a la aculturación[5]. Pero a su andar, también funciona como todo lo contrario, como un agente compensador, donde estabiliza las culturas alteradas. Funcionamiento como agente perturbador y compensador. Así se explica que el mestizaje, crea las condiciones necesarias para generar la sociedad de castas a finales del s.XVI; y luego, es su mismo desarrollo el que diluye esa estructura social.

Este proceso de Etnogénesis, puede ser claramente percibido según las tres hipótesis de José Luis Martinez. Las sociedades indígenas poseen estrategias culturas que funcionan por las condiciones hostiles (en este caso, el mestizaje seria una estrategia). Estas estrategias culturales a su vez crean espacios en donde se pueden reconocer los distintos elementos u objetos etnificados. Es bastante coherente, pero no si lo pensamos como un proceso conciente. De modo que no es una estrategia, es propia de todas las culturas, primero atraviesa pequeños espacios y luego las grandes estructuras, lo que si tenemos claro, es el ultimo punto: las culturas nunca actúan de manera pasiva.

II

Ángel Rosenblat presenta dos momentos históricos en el proceso del mestizaje: a) una donde se da una incorporación social, independiente si la unión es legal o ilegal; y b) otra donde los mestizos pasan a la periferia social, con una restricción jurídica, dando pie a la sociedad de castas. Para Rosenblat la formula del mestizaje estaría dada por una parte, por la carencia de prejuicios raciales, y por otra por las pocas mujeres que llegaron a América. De este modo ve en el mestizaje una cierta inevitabilidad congénita. Comparto con Heraclio Bonilla un elemento más “el resultado natural de la violencia colonial”[6], obviado por Rosenblat, pero además de esta incluiría el Deseo. El mestizaje tuvo caminos dentro de un marco legal y otro ilegal de mayor importancia que la anterior. Ahora sí al hombre hispano no le interesa defender su pureza racial[7], si le interesa su religión[8], entonces ¿Cómo se explica un incremento de los mestizos fuera del matrimonio, fuera de los marcos de su religión?.

La lógica impulsada por la Corona consistía en mantener la fragmentación de ambos mundos, en repúblicas distintas[9]. Una política segmentada para un administración correcta. Pero prontamente al considerar al mestizo producto de un régimen inmoral, la Corona trato de controlar la situación.

El mestizo es la consecuencia de la unión de ambas repúblicas, por lo tanto éste en un principio opera fuera de los intereses políticos, pero dentro de marcos sociales [...por los hijos reconocidos]. Esta incongruencia fue la que empujo a la Corona a regular la situación. “Ante el aumento de los mestizos, con el desequilibrio social consiguiente, y ante los clamores del clero sobre el régimen familiar irregular e inmoral de las Indias, la Corona comenzó a instar a los encomenderos a que se casaran con españolas.”[10]. Si bien la Iglesia también contribuye a que esto se regule, tiene que ver también otro agente mas: El mestizaje como colonización. En 1503, llega a manos del Gobernador Nicolas de Ovando, una instrucción real, recomendándole el matrimonio mestizo “algunos cristianos se casen con algunas mujeres indias, e las mujeres cristianas con algunos indios, por que los unos e los otros se comuniquen e enseñen”[11]. De ese modo, Ovando ordenó el casamiento de los españoles con las cacicas, como recurso económico y político, como empresa de colonización. Así fue frecuente en el Perú, ver matrimonios de conquistadores con las princesas cacicas; o en México en donde el matrimonio entre príncipes y princesas del nuevo mundo fue a veces una medida de alta política, como una manera de legitimar la sucesión[12].

El mestizaje fue sumamente diverso, desde inadaptados a mestizos pertenecientes a la nobleza española, como los historiadores mestizos, o el mismo Inca Garcilaso. Vemos entonces que el mestizaje es un agente de alteración, y por lo mismo no podría ser controlado en un marco tan rígido como el matrimonio, paralelo a él, el mestizaje derrumbó la segmentación y la multiplicó en tantas partículas como fuese imposible de gobernar[13], en donde las conceptualizaciones biológicas no sirven más que para evidenciar la multiplicidad de combinaciones que existían entre las mismas etnias[14], es difícil gobernar con múltiples republicas, que están en disputa entre ellas y con ellas mismas. En consecuencia es un problema social[15] que pone en jaque a la Corona.

El mestizaje contactó personas étnicas de distintas condiciones, pero para ello fue necesario un espacio determinado. En ese sentido Jacques Poloni[16] describe espacios, pero excluye el dominio económico y la fuerza de trabajo indígena en la conformación de los espacios urbanos. Es en base a ella que se inicia la urbanización -como aclara Bonilla[17]- pero no obedeció puramente a relaciones de tipo económicas, eh ahí la distinción que no desarrolla Poloni y que Bonilla sí. La catequización entre indios y españoles fue legalmente el supuesto del ordenamiento, pero por fuera, opera el mestizaje ilegal, por lo mismo se da la fusión de ambos estamentos y la segmentación en múltiples partículas. Las relaciones mestizaban los sujetos, sea en el mercado, el barrio, la pulpería, etc. Desarrollando lazos socio-económicos de comportamiento entre las castas[18]. Estos espacio se comportan como asentamientos discontinuos, funcionando a la vez como multietnicos y monoetnicos, como asentamientos interdigitados[19].

En estos espacios los agentes sociales comienzan a reestructurarse, con un orden jurídico determinado y excluyente. En este espacio de multiplicidad, el mestizo lentamente queda excluido, en la bisagra de dos mundos[20]. La exclusión sin embargo, es de los mestizos de categorías sociales mas pobres, (ilegítimos) es ahí donde Ángel Rosenblat no alcanza a diferenciar de manera explicita.

Era tal la cantidad de mestizos que aunaba las posibilidades de adaptarlos por parte de la administración, el clero o la enseñanza[21]. Surgen los inadaptados, en donde son catalogados de rebeldes, “por haber tantos, vienen a estar algunas partes en peligro de desasosiego y rebelión”[22]. La Sociedad de castas viene a ser un re-estructuración de la sociedad, por parte de la Corona, pero además de Indios y Españoles que se ven acosados... “...el aumento de los grupos mestizos reordenó el conjunto social general, a tal punto que se habló del nacimiento de la “sociedad de castas”...”[23] por el miedo “Esta campaña contra los mestizos, y sobre todo el temor de que llegaran a predominar políticamente, hizo reglamentar sus derechos y deberes.”[24].

Mientras el Español llega a las Indias con sus propias categorías (diría aquí Steve J. Stern), utopías[25], que veía alcanzable en estas nuevas tierras, el Indio por su parte, perdía el hilo de su fuerza. La conquista española desarticuló el mecanismo de las tradiciones que fortalecían su pasado. Junto a ello se dio una represión de sus expresiones. Sumado a la complejidad de la dislocación de sus bases en la relación con sus Dioses, tenemos un desorden teológico, un desorden cósmico de identidad. Pero bien se da una autorregulación y se comienza a estructurar como dice Enrique Florescano, un pasado fragmentado, pero un pasado reconstruido, -como explica Bonilla- que apela a la contingencia del presente porque solo de esa forma se autorregula la cultura. Entre estos dos mundos, los mestizos, no poseen un punto de partida para construir su identidad, se inicia de múltiples culturas anteriores, por lo mismo lo que caracteriza al mestizo, no es la ausencia de identidad, sino la aglutinación de elementos identitarios sin nexos. El mestizo construye entonces un pasado amerindio, donde muchas veces asume las categorías mentales del español, para hablar [...sea morisco o ladino], y pensar. Pero además elaborando sus propias categorías, por su carácter rebelde[26], frente a la inautencidad que se asocia en el ámbito social, y al carácter mítico de ser criado en la mala costumbre (...al ser amamantado por la leche materna[27]). Esta composición de categorías Etnogénicas por la supervivencia cultural es la lucha por la identidad; (como es el caso de los negros Cimarrones, en Centroamérica y Brasil, entre otros).

Así es, como luego el sistema de castas tiende a desaparecer...“El régimen de castas tenía que disolverse por la continuación misma del mestizaje, que prosiguió, a pesar de ciertas trabas legales. Las castas eran una consecuencia del mestizaje, pero el mestizaje mismo tendía a la disolución de las castas, a la nivelación étnica.”[28]. ¿Por qué sucede esto?, porque cuando el mestizo fragmenta la sociedad, creando la ingobernabilidad, se da principalmente en un plano: el social, es allí de donde emanan las alteraciones y por lo mismo es solo desde allí que se podía iniciar el equilibrio, auto-definiendo sus propias relaciones. Después la Corona vuelve a establecerse en base a un dominio segmentado, pero moderado para la administración. En efecto el mestizaje actúa como agente perturbador y compensador.

III

Solo cuando los mestizos se reconocieron a sí mismos, creando sus propias categorías, son capaces de pasar desde la hegemonía ibérica a la amerindia[29], abriendo la ventana para el alba, el nuevo amanecer: “...tanto el dinamismo de las sociedad indígenas como el carácter generalizado y plurifacético del mestizaje pusieron y siguen poniendo en jaque toda la veleidad de dominación y de control por parte de los agentes de la Corona y de los estados-naciones”[30].





NOTAS

[1] Boccara &.Galindo (B.G)(editores), Lógica mestiza en América: Antropología Diacrónica, Guillaume Boccara, LOM, Temuco, 2000, p.28.
[2] Ibidem.
[3] Pizarro, Roberto, Bailando en la cuerda floja: “Su identidad no es destruida, ya que su identidad es transformarse; mientras “cambia” puede rescatar su propia estructura y así mismo seguir siendo el mismo cuerpo”.
[4] B.G, op.cit.: Redes y mestizaje, Jacques Poloni-Simard, LOM, Temuco, 2000, p.113.
[5] Cultura como proceso conformador, en tanto, penetra en diversas dimensiones de esos elementos o agentes.
[6] Bonilla, Heraclio (B.H)(compilador), Los Conquistados: 1492 y la población indígena de las Américas: 1492 y la población indígena de los Andes, Heraclio Bonilla, Tercer Mundo, Colombia, 1992, p.115.
[7] Rosenblat, Angel (R.A), La población indígena y el mestizaje en América II: El mestizaje y las castas coloniales, NOVA, Buenos Aires, 1954, p.13.
[8] Ibidem.
[9] B.G, op.cit.: Híbridos en Hispanoamérica, Carmen Bernand, p.61.
[10] Ibidem, p.16.
[11] R.A, op.cit., p.19.
[12] Ibíd.,p.62.
[13] Ya que incluso la simple unión de conquistador con indígena, variaba según las regiones, el momento histórico, las personas, sus riquezas, etc.
[14] Mestizo, castizo, español, mulata, morisco, albino, torna atrás, lobo, sambayo, cambujo, alvarazado, barzina, coyote, chamizo, ahí te estas, entre otros.
[15] R.A, op.cit., p.29 <>
[16] B.G, op.cit.: Redes y mestizaje, Jacques Poloni-Simard, p.114.
[17] B.H, op.cit.: 1492 y la población..., Heraclio Bonilla, p.110.
[18] B.G, op.cit.: Redes y mestizaje, Jacques Poloni-Simard, pp.114-128.
[19] B.G, op.cit.: Ayllus e identidades interdigitadas, Jose luis Martinez, p.88.
[20] B.H, op.cit.: 1492 y la población..., Heraclio Bonilla, p.116. <>
[21] Considerando que el matrimonio con la mujer india era más frecuente en las capas inferiores.
[22] R.A, op.cit., p.27.
[23] Ibidem.
[24] R.A, op.cit., p.28.
[25] B.H, op.cit.:, Paradigmas de la conquista. Steve. J Stern, pp.25.55.
[26] R.A, op.cit., p.186. <>
[27] B.G, op.cit.: Híbridos en Hispanoamérica, Carmen Bernand, pp.78-79.
[28] R.A, op.cit., p.185.
[29] Ibíd., <<...en la colonia la hegemonía la tenían los blancos peninsulares, en la época independiente pasó en casi todas partes a los núcleos mestizos.>>, p.10.
[30] B.G, op.cit., p.16.

Expoliación y Aborto labriego, según Gabriel Salazar.

Entre productores locales y mercaderes, esta batalla es asimétrica. Es fundamental entender esta relación porque esta implicada directamente con la erosión de la baja sociedad civil chilena. La desaparición de la clase media rural (Labradores) es uno de los cuatro indicadores del debilitamiento civil, junto a la despoblación de las regiones y la sobrepoblación en Santiago, la desaparición de la clase media urbana, la aparición creciente de masas sociales concentradas en zonas urbanas (y pronta política de masas), junto finalmente a la aparición de procesos de individuación, perdiendo el carácter de asociatividad. De la mano del militarismo y la existencia de la nombrada oligarquía mercantil, darán forma al Estado de corte autoritario-liberal, unificando a los grandes mercaderes (la alta sociedad civil) y pauperizando los demás sectores por medio de su fuerza política-militar-comercial-financiera.

La baja sociedad civil erosionada corresponde a labradores: huerteros, chacareros, etc. La clase media rural que era propietaria de un retazo de tierra, junto a algunos medios productivos. Con estos implementos, estaban en condiciones –por lo menos en la primera mitad del siglo XIX- de acumular capital dando pie a su capacidad empresarial, como explica el profesor Salazar “...el campesino de la primera mitad del siglo XIX dejó clara evidencia de que su proyecto económico no consistía sólo en subsistir, ya que muy a menudo incluyo un serio esfuerzo por acumular, en la escala posible, un capital campesino.”[1]. Esta capacidad le permitió a labradores desenvolver una pluralidad de actividades económicas, verdaderas empresas campesinas, diferenciadas del sistema oligárquico de producción; a tal punto, como la producción artesanal-manufacturera y su participación en el rubro de los espectáculos y diversiones públicas[2].

Históricamente desde periodos de la Edad Media, las comunidades locales –post-imperio romano de occidente- se organizaron por si mismas desarrollando un poder productivo, poder en tanto, se desarrollaban mancomunadamente. Este se vio expresada en un derecho consuetudinario de soberanía que por su carácter es palpable mediante la memoria colectiva. Mediante este ejercicio de soberanía aparece el ayuntamiento o cabildo, configurando la pluralidad popular en el ámbito productivo (su característica sustancial) y político[3]. Es necesario advertir estos elementos, puesto que explican esa tenaz energía vaciada en la “labor” y el trabajo, que ejercen los labradores, herederos de una larga tradición que sienta sus bases desde este periodo. Solo comprendiendo este derecho, podemos entender el actuar del labrador “...la mayoría asoció términos huerta y hortaliza. Incluso las peticionarias mujeres se expresaron en esos términos.”[4], desarrollando una producción del tipo empresarial.

El fin de este primer periodo de soberanía es sucumbido ante la aparición de bolsones oligarcas de carácter mercantil, que en un largo proceso de dominación (más que soberanía) por medio del Estado, desarrollaran un gran capital comercial con una propuesta de mercado mundial, inspirado en el puro derecho de libertad de intercambio. Este opuesto entre soberanía y dominación, llevaran a que los segundos puedan expoliar los productores, comprando sus bienes lo mas barato posible para venderlo lo mas caro posible, cobrándole impuestos, presionando administrativa y políticamente, para finalmente encauzar la pauperización campesina y controlar los medios de producción para producir a gran escala. Este fenómeno no será diferente en Chile.

La capacidad productiva se elaboraba como un trabajo comunitario (de índole familiar), para sistemáticamente ir acumulando capital –por ello se habla del carácter empresarial de la sociedad matrimonial campesina[5]-, que en las familias campesinas mas exitosas lograron ser equivalentes a la clase media rural. Esta empresa es el núcleo para las exportaciones de trigo antes de 1835 –ya que desde este periodo se comienza a introducir una maquinaria incipiente orientándose al comercio de gran escala, proceso que también se verá respaldado desde 1850- donde los hacendados jugaron un rol (como hemos mencionado) de mercaderes; de este modo los grandes mercaderes se fijaron en el comercio exterior, creando inconscientemente un relativo mercado urbano para la clase campesina. Es interesante mirar la pluralidad de esta clase media rural, puesto que en el caso de la producción de hortalizas y frutas, los labradores fueron los principales productores y vendedores[6]. La misma posesión de animales como medio productivo se traduce en “mataderos particulares” que abastecían al mercado urbano; que ejemplo de expoliación mas potente que la erradicación de estos mataderos “Los municipios se esforzaron, después de 1830, por erradicarlos, y organizar una red de carnicerías controladas y mataderos municipales.”[7]. Otra vertiente de este carácter empresarial, tiene que ver también con la aventura del transporte carretero y muletero de productos agrícolas y mercaderías: los introductores; junto a la administración de establecimientos de diversión pública como las chinganas donde el rol de la mujer es protagónico[8].

Esta dinámica economía campesina, desde un comienzo fue resguardada por políticas municipales, sin embargo posteriormente la gestión se inclina por marginar de la urbe a los campesinos (y estos en primera instancia resistieron, penetrando sus productos por las “cañadas”, donde los campesinos acampaban ahí con el fin de concretar sus negocios). Esto se introduce en el contexto, en donde la clase campesina –o labradora- tuvo que lidiar con la clase oligárquica mercantil, no solo mediante la expoliación comercial que hacían sobre ella, sino que también por medio de la usura, sobre todo posterior a 1830 en donde el patriciado mercantil lentamente desplazado del comercio exterior tuvo que re-orientarse al mercado interno. Este proceso de ensanchamiento domestico de acumulación, significó la constante presión y pauperización sobre los sectores campesinos productores, absorbiendo exacciones mercantiles, usureras y tributarias (recaudando impuestos), adjunto a decretos urbanizantes. Siendo esta la contraofensiva al labrador, desde distintos flancos: opresión social, cultural, moral, militar[9].

Por ello la batalla entre ambos es asimétrica, mientras una ejerce soberanía y acumulación campesina a escala de lo posible, la otra ejerce dominación y acumulación a gran escala. “Los mercaderes monopolizaron todas las articulaciones estratégicas del proceso de acumulación campesina: las bodegas portuarias, el crédito, y los molinos mecánicos. Sobre esa base, construyeron también el monopolio sobre la exportación de productos agrícolas y los mercados de más altos precios. Desde allí pudieron, sin dificultad, reducir el precio de las cosechas campesinas al nivel adecuado para mantener la tasa de ganancia mercantil invariable aunque variase la coyuntura. Pudieron pues, mantener continuado su proceso de acumulación mientras interrumpían y fracturaban el de los campesinos.”[10].

Significó entonces consolidar una plétora de capital, que el patriciado supo succionar como una garrapata, de modo que ya desde 1840-1850, el dinamismo campesino fue frenado y comenzando su mutación hacía la proletarización, o sea la descapitalización gradual, la desmantelación del patrimonio campesino, siendo dispersados y diezmados, siendo abandonados (expósitos) y por lo tanto abortando el proyecto productivo (aborto labriego) que por derecho consuetudinario le corresponde: laborar, trabajar, mancomunarse, asociarse, ejercer soberanía para finalmente ejercer “poder”. No obstante esta destrucción del proyecto económico popular, comienza a experimentar un momentáneo periodo de subsidencia, que tendrá su expresión en los reventones de 1851-1854, entre otros, producto del profundo malestar que se cobijo en la memoria campesina y que devino en la producción de un “capital social” (reagrupación, amistad, afecto, concordia)[11], o sea, de la mano de una sociabilidad basada en la oralidad, sin perder la festividad, en ramadas, la trilla, rodeos, carreras de caballos, riñas de gallos, chinganas (ahora de carácter rural) con cantoras de guitarra y arpas, bailando bajo el parrón del patio trasero[12]; estos son los espacios de enorme potencia asociativa que mantendrán viva la memoria.

Por ello es importante considerar los cambios que se efectúan desde 1830 –desde arriba- por parte de la acumulación de capital mercantil, para monopolizar los mercados y las ganancias (estancos) por medio del Estado, o sea utilizando la red de contactos o enjambres oligárquicos que tenían posiciones dentro del aparato estatal. Expoliando a los labradores e inclusive al mismo Estado (como el caso Portales), sujetando una política desde las posiciones de clase, reprimiendo mediante la violencia institucional ejercida por una dictadura de corte autoritaria-liberal, hecha a imagen y semejanza de los intereses de la clase oligárquica mercantil-financiera, que consolida su ejercicio y plétora de capital desde esta época. Abandonando por ultimo a la clase media rural de “labradores” hasta su lecho de muerte.





NOTAS

[1]SALAZAR, Gabriel (S), Labradores, peones y proletarios, LOM, Santiago, 2000, p.76.
[2] Ibidem.
[3] Salazar, Gabriel, Construcción de Estado en Chile, Capitulo II: “El derecho de los “pueblos” y el derecho de dominación”, editorial Sudamericana, Santiago, 2005, p.41.
[4] S, Labradores…, op.cit, p.78.
[5] Ibid, p.81.
[6] Ibid, p.85.
[7] Ibid, p.88.
[8] Ibid, pp.91-93.
[9] Ibid, p.119.
[10] Ibid, p.100.
[11] S, De la participación ciudadana: capital social constante y capital social variable. En: Proposiciones, Nº28, Ediciones Sur, Santiago, 1998, pp.156-183.
[12] Valenzuela Jaime, Diversiones rurales y sociabilidad popular en Chile central:1850-1880. En: Formas de sociabilidad en Chile 1843-1940, Fundación Mario Góngora, Vivaria, Santiago, 1992, pp.369-391.

sábado, 8 de septiembre de 2007

¿Teoría o Historia?

El siguiente fragmento, fue el prologo de la presentación del texto "la condición postcivil..." en el Primer Seminario de Nuevos Historiadores, en la universidad ARCIS. Gracias a quienes asistieron y luego, gracias a los curaos de siempre, que terminamos pal hoyo de terremoteaos!!...jajaja y el cantor volao??...jajaja...hay cosas que no me acuerdo ya..desperte con flor de caña. Así y todo, anoche fue una buena noche.

Buenas noches...me gustaría comenzar aclarando algunos aspectos. El trabajo que presento a continuación, tiene su razón de ser, en al menos un punto trascendental. Se nos ha dicho que la historia social hoy está en crisis, que ciertos marcos epistemológicos de su comprensión, nos han llevado a la rigidez y a la dispersión de nuestro objeto de estudio, por medio de abstracciones academicistas. Concuerdo con ésta cuestión en el último punto.

Puedo pecar de ser un historiador ultra-teórico, pero no se puede hacer la vista gorda a discusiones que por su peso pueden hacer tambalear la labor historiográfica. Hay que construir teoría, en su modo más honesto, en la probabilidad errática o asertiva que pueda devenir. Esta construcción teórica es también un trabajo multidisciplinario, y la historiografía en su sensatez científica la ha abandonado.

No somos menos “sensatos” al desarrollar una empresa de probabilidades, como lo es la teoría. Es más, su potencial intrínseco abre una vía necesaria de explotación. La sensatez historiográfica también debe abandonar el orden de la concreción de realidades naturalizadas y asumir el vagabundo curso de la teoría en la historia.

Ese ejercicio pleno, paradojalmente abandona el fin academicista y lo transforma en medio. Es este desplazamiento el que a su vez, nos facilita una honestidad aún más trascendental que la científica; la de asumir que todo ejercicio científico es político y que por lo mismo, no existe una forma absoluta de re-creación, sino que posibles realidades contra natura en pugna.

Por teoría no entiendo leyes y reglas, sino más bien, su lado más noble, o sea, la probabilidad. Sólo de ese modo conjugamos una relación que se sirve de los datos y su movimiento hasta el extremo más alejado, la inexistencia de los datos, la idea. Ya que sólo haciendo discutible lo investigado, ampliamos el espacio deliberativo, ejecutamos una fisura, en la clausura de todo relato histórico: El Libro. Estamos problematizando entonces, no sólo el fenómeno a observar, sino que problematizamos sobre nosotros mismos, en cuanto, entes cognoscentes; suspendemos al sujeto científico en un proceso de des-construcción.

Quería señalar lo anterior para ingresar al texto que presentaré. Como un trabajo de descontrucción científica sobre mi posición, en tanto historiador, con el fin de convertir lo investigado en discusión...

miércoles, 5 de septiembre de 2007

La Proximidad al fascismo del funcionalismo

FRAGMENTO Nº1

Luhmann -en su texto Teoría política en el estado de bienestar- se basa en apreciaciones funcionales, para diferenciar los procesos sociales, políticos, estatales, dentro de una red que absorbe elementos, como una bestia que devora su presa.

Colocado en un punto estratégico, su discurso puede caer en el peor fantasma de la historia, el Fascismo. Ahora, ¿Qué entendemos por fascismo?, a la hegemonía no-política que atraviesa la bios de cada individuo, sometiéndolo a la adoración de un dictador, como llama Willy Thayer: “El fascismo como inversión de la voluntad vanguardista de llevar la platea al escenario, monta en la platea un espectáculo total...”[1].

Montar el espectáculo, desde un lugar que se hace común para todos, nuestro espacio. El fascismo necesita del microespacio, donde se sitúan las actuales masas dispersas. “Pero el fascismo es inseparable de núcleos moleculares, que pululan y saltan de un punto a otro, en interacción antes de resonar todos juntos en el Estado nacionalsocialista...”[2] de modo que cada cual, puede regalonear su propio fascismo, sobre todo si nos incrustan ese espectáculo. Como segundo alcance “cada fascismo se define por un microagujero negro, que vale por si mismo y comunica con los otros antes de resonar en un gran agujero negro central generalizado. Hay fascismo cuando una máquina de guerra se instala en cada agujero...

Luhmann con su texto en las manos, puede pararse delante de un árbol con una manzana en su cabeza, esperando que la flecha de un arquero ciego apunte con precisión. Colocado al filo, puede repercutir en este espectro. ¿Cual es el principal riesgo?, el mismo indicado por Deleuze, desde las bases, el fascismo remedia la deslegitimación de los actuales estado “soberanos”, respondiendo la pregunta ¿pero qué se controla, si el Estado es un monumento del dictador sobre sus pies de barro?, desde abajo sostiene esos pies. Es ahí cuando el fascismo los moldea con cemento.

* * *

FRAGMENTO Nº2

Ahondemos la apreciación política y la hegemonía. El funcionalismo Luhmanniano, concibe lo político como “consenso”, en la medida que esta constantemente incorporando elementos, y que si bien golpean el funcionamiento del sistema, es interior a él, donde se diferencian las funciones y se mantiene intacta la estructura. Como las maquinas autopoieticas de Maturana. Solo mediante la ampliación de las prestaciones comunicativas se da paso al desarrollo social[1], por lo tanto mientras uno y otro cede...se relacionan para dejar intacta la hegemonía del sistema. Mediante la inclusión política, podemos perpetuar esta relación incorporando a las mayorías, para desarrollar un proyecto democrático. Ya con Gramsci mencionamos la deficiencia de esta propuesta, básicamente porque Luhmann concibe una especie de sistema homeostático, sin rupturas o contradicciones, se aleja de los conflictos sociales, para dejarlos supeditados a la hegemonía envolvente de un sistema que absorbe y devora sus márgenes, sus elementos en resistencia. Como decíamos anteriormente, si el marxismo nos entrega una sociedad dividida, Luhmann estudia una sociedad unificada, o en constante unificación.

Pensándolo desde los márgenes teóricos de Gabriel Salazar, nos topamos con que, la sociedad civil, esta constantemente en relación con el Estado, pero no como los partidos políticos, o sea, respondiendo a la homogenización del aparato estatal, sino en constante diferenciación, en una relación de resistencia. Desde los proyectos de gobernanza erigidos a mediado del siglo XIX en Chile, como las sociedad de resistencia, periódicos populares, clubes sociales, logias de temperancias, que confluían en asambleas populares constituyentes[2]. De modo que se pasa a complejizar la relación de los distintos agentes sociales, entendiendo a la sociedad civil como un centro de articulación diferenciada, contradictoria en algunos casos, con propuestas paralelas en constante resistencia. De modo que el sistema funcionalista, es un campo de dominós, que funcionan de acuerdo al anterior, en un movimiento continuo, sin meras dificultades; no cuenta con la “resistencia”, la contradicción y la lucha contra la hegemonía: de clase, del capital, del Estado.

Cuando se levanta una teoría de hegemonía en la política, tal como lo hace Luhmann, nos encontramos entonces con una falsa concepción de ésta. En esta línea nos podemos mover junto a Rancière: “Si la política es el trazado de un diferencia evanescente en la distribución de las partes sociales, entonces su existencia no es de ninguna manera necesaria. Por el contrario, la política sucede siempre como un accidente recurrente en la historia de las formas de dominación (...)La esencia de la política es la manifestación del disenso, en tanto presencia de dos mundos en uno.”[3], de modo que la política actúa en la diferencia y así accidenta la inocente idea de hegemonía. La acción política es mucho más compleja que la idea de “democracia y consenso”, y al darse en el accidente, bien puede ser que provoque tal ruptura o que su composición como acción solo se da en este punto, lo que la historia denomina como coyuntura. De modo contrario, lo que pretende desarrollar Luhmann es -lo que mencionamos desde el comienzo- penetrar hegemónicamente en la vida (bios) de cada individuo una idea a-política (como lo es la idea reduccionista de hegemonía-democracia y consenso), desarrollando desde los intersticios o las bases sociales la idea fascista.

Algunas consideraciones necesarias:
a) Luhmann abre la fragilidad de los espacios locales, que pudiendo ser provechoso para la construcción de proyectos políticos alternativos y mas viables, puede estar al filo de la legitimación de un Estado Soberano desde las bases, o sea al filo de la cancelación política de la sociedad, ya que el limite de la sociedad civil es el Estado y viceversa[4], justamente por el desarrollo de la alianza, del consenso.
b) Luhmann entiende la política como hegemonía, de manera implícita desarrolla la idea una relación de dominación, pero no de clases, como lo hace el marxismo, sino de sistema/entorno (legalidad/ilegalidad) donde predomina la inclusión de un “sistema” autoreferente como la política ( y no un “subsistema” como lo hace con el Estado, porque para Luhmann el Estado es efecto de la política).
c) Elimina cualquier noción democrática histórico-política de construcción de alternativas o proyectos paralelos al “sistema”, mediante la inclusión, nada queda al margen todo se hace dependiente y funcional, o sea, comprende las teorías del poder de Foucault[5], pero no desde abajo –como una forma de política que abre nuevos campos de lucha- sino que desde arriba –como la mejor manera de dominar a la sociedad desde los rincones como las arañas- al eliminar la resistencia deja la sociedad expuesta a una actividad contemplativa.
d) Y finalmente, la mas importante. Obvia las relaciones contradictorias de las formaciones sociales en el proceso histórico.

NOTAS:

FRAGMENTO Nº1
[1] Thayer, Willy, Crítica, nihilismo e interrupción, p.4. Fuente: http://www.philosophia.cl/Articulos/Crítica.pdf
[2] Deleuze- Guattari, Mil Mesetas: Capitalismo y Esquizofrenia. Cáp: Micropolítica y segmentaridades , Pre-textos, España, 1997, p.219.
[3] Ibid, p.219

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NOTAS FRAGMENTO Nº2
[1] Luhmann, op.cit., p.42.
[2] Ver más en: Salazar, Gabriel – Pinto, Julio, Historia contemporánea de Chile, Tomo I, LOM, Santiago, 1999; Illanes, Maria Angélica: En torno a la noción de proyecto popular en Chile; y Grez, Sergio: El proyecto popular en el siglo XIX En: Loyola, Manuel – Grez, Sergio (Compiladores), Los Proyectos nacionales en el pensamiento político y social chileno del siglo XIX, UCSH, Santiago, 2002.
[3] Rancière, Jacques, 11 Tesis sobre política, Tesis 7-9. Fuente: http://aleph-arts.org/pens/11tesis.html
[4] Ibid, Tesis 11.
[5] Ver en: Foucault, Michel, Un dialogo sobre el poder y otras conversaciones, Alianza, Madrid, 1995.

El concepto de poder en Weber

El poder sea económico o político, puede distribuirse y ello está influido por el ordenamiento jurídico. El poder en Weber pasa a ser una probabilidad de imposición de voluntad en un acción comunitaria, de modo que aquí el poder económico puede ser la consecuencia de un poder ya existente. Por lo tanto el poder pasa a ser valorado por sí mismo, cuenta con un honor social y este es el que explica en algunos casos la motivación de su frecuente aspiración. No obstante, no todo poder produce honor social. En otras palabras, el poder es una lucha de predominio.

El orden jurídico es el medio que permite garantizar tanto el poder como la honor. Es un suplemento que ayuda aumentar las probabilidades de posesión. En la constitución de la acción comunitaria y en el movimiento de imposición de su voluntad, la “dominación” es un elemento relevante. De hecho, logra influenciar sobre todas las esferas de la acción comunitaria y logra a la vez, darle forma societaria, ser una asociación racional. Esto sólo tiene sentido si logramos visualizar en las formas de dominación mecanismos de legitimación y por ende retención de poder y honor.

La dominación es una parte dentro del concepto de poder y como habíamos mencionado anteriormente no persigue intereses puramente económicos, es por ello que resalta Weber lo que sigue ...poder económico, es con frecuencia una consecuencia, y muchas veces una consecuencia deliberada, del poder, así como uno de sus más importantes medios. En la relación de imposición de voluntad propia sobre una conducta ajena (poder) la dominación entonces, puede adoptar diversas formas.

En su mismo afán metodológico y explicativo, Weber plantea dos formas posibles de representación de la dominación, como una constelación de intereses (situaciones de monopolios), y como autoridad (poder de mando y deber de obediencia). En este último punto vemos claramente una propuesta weberiana que supera la simplificación de los conceptos de poder, puesto que poder-dominación debe ser comprendida a la vez con la obediencia, de modo que los mecanismos que superan, afianzan y sostienen ésta fricción son las formas que adquiere la dominación (en sus tres estados puros, como lo son el legal, tradicional y carismático). De modo que el poder es una acción de imposición y la dominación un dispositivo que permite sostener la voluntad de poder, legitimarla y distribuirle de acuerdo a un orden jurídico contextual determinado (de ahí que también el honor juegue un rol importante). Sólo al constituirse de esa forma el poder puede fácilmente convertirse en un fin en sí mismo.

A diferencia del pensamiento marxista encontramos algunas disyuntivas explicitas. Para el marxismo el poder viene siendo una cuestión estructural, mientras que para el pensamiento weberiano es una posibilidad pro-activa, ya que el poder para Marx esta íntimamente relacionado con el control de los medios de producción y en Weber se trata de una acción de imposición de voluntad. Sólo después de esa tesis seminal el marxismo explica que toda edificación de la legalidad, del ordenamiento jurídico, no es más que el efecto, lo correlativo a la dominación de los medios productivos. Una cuestión sustantiva ya que mientras el poder emana del control de los medios de producción hacia fuera, para Weber perfectamente este puede ser la consecuencia del poder hacia dentro.

En cuanto el poder sólo emana del control de los medios de producción no es jamás perseguido como un valor en sí mismo, ya que es vació sin una materialidad que le de contenido. En tanto el pensamiento weberiano supera esta simplificación y aplica conceptos suplementarios como el “honor social”, de ese modo el poder puede convertirse en un fin, en un objeto con valor propio.

Por último, es claro además que según una concepción clásica de la teoría del Estado dentro de la tradición marxista, se entiende a este como un epifenómeno, como un mero reflejo de la dialéctica de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. El resultado es que carece de operatividad propia, es decir, que el proceso y cambio histórico se producen al margen del aparato político o estatal, cuestión claramente contrapuesta por Weber, en la medida que el Estado/ Dominación, es necesario para el sostén del poder y la manutención legitima de este último.