viernes, 18 de mayo de 2007

Sociedad y Carcel, Siglo XIX en Chile...

Es interesante citar aquí un extracto con el cual iniciaré el dialogo proximamente...
“Contra lo que podría creerse lo que ocurría afuera no tenía un signo muy distinto. Mientras adentro se cuadriculaba y disciplinaba el espacio carcelario, del otro lado de la muralla operaciones similares, de carácter ascendente, comenzaban a copar la sociedad.

Ellas cubrían diversos aspectos de la vida social chilena de aquel tiempo, y estaban destinados a diversas instituciones; todas las cuales sin embargo apuntaban a regir la conducta humana conforme a ciertos valores y a determinados patrones.

He ahí los intentos por aplicar una ‘ciencia estadística’ sobre la sociedad, y los beneficios que ello traería consigo. Se hacia patente la idea de la sociedad medible y cuantificable. Estaba muy pronto el tiempo de los censos, que cuantificarían desde la población en general hasta aquellos que se preocuparían del número de reincidentes en la cárcel, o del tipo de delitos cometidos.

Ahí está también ese baño civilizador y moralizador que cayó sobre la República desde inicios de la década del ’30, y en particular sobre aquellos sectores menos comprometidos con los nuevos modelos de vida. Y una de cuyos objetos —entre muchos— era demostrar el papel civilizador de la instrucción sobre la disminución de los crímenes.

Allí está, además, el nuevo papel de la ciencia y la medicina que se diseña para la nueva vida; allí está la búsqueda de leyes y la higienización del mundo decimonónico.”



Édison Ortiz González, “La Penitenciaria: “Otra” aproximación a la modernidad chilena decimonónica”. En: Revista Última Década, Nº6, Ediciones CIDPA, Achupallas, Viña del Mar, 1997, pp.52-53

jueves, 17 de mayo de 2007

Estertores de algunas cuestiones epistemológicas sobre el estudio del "Capitalismo Tardío"

En una primera consideración es fundamental referirse a que entenderemos por Capitalismo tardío en este ensayo. Al menos encontre una definición ad-hoc con respecto al tema, El capitalismo tardío como el que organiza el mercado utilizando al Estado como un mecanismo más. Una práctica asimilada desde Keyness1, sin embargo, recalca otro elemento fundamental: los beneficios son adjudicados al mercado y las perdidas al Estado, como explica Blanca Muñoz, el Estado deviene mecanismo estabilizador necesario del mercado. Como un reencuentro amoroso de una pareja esquizo, ya que el Estado y el Capitalismo han estado juntos como los twins brother (Marx), elaborados en conjunto ya que emanan de sus mismos principios. Smith propone el egoísmo del hombre como axioma apara entender su ambición y por lo mismo la búsqueda individual de ganancias (legitimidad del capitalismo), asimismo Maquiavelo propone al egoísmo junto a la ambición como elementos explicativos de la necesidad de proteger la propiedad ante la ambición del resto (legitimidad del Estado). Por lo mismo esta definición del capitalismo tardío no es del todo novedosa, citando otros ejemplos podríamos ligar también la creación de los Estados Liberales oligarcas en América Latina, que permitieron entre otras cosas abrir las fronteras a las clases mercantiles, que extraían su ganancia del comercio (a excepción de algunas zonas de América y especialmente Argentina, en donde los británicos pasaron a controlar el comercio de ipso, mientras los oligarcas tuvieron que territorializarse en las zonas rurales pasando a convertirse en oligarquía terrateniente). O finalmente el caso chileno del estanco de tabaco por parte de Portales & Cea, mal negocio que termina por aumentar irónicamente la deuda del Estado que conservaban desde el gobierno de O’higgins.

Bajo esta misma definición teórica del capitalismo tardío, se habla de la teoría de sistemas para entender como el capitalismo trata de reducir la complejidad con respecto al medio (o procesos productivos) y las relaciones de producción. En base a esta teoría, se puede comprender en parte el proceso de concentración de empresas (nacimiento de las corporaciones nacionales y multinacionales), la organización de los mercados de bienes, de capitales, de métodos de trabajo asimismo, para por otro lado entender al Estado que pasa a ser un mecanismo regulador del mercado e interviene en los crecientes desequilibrios del funcionamiento de éste. Esta difusión de estructuras oligopólicas de mercado significa, sin duda, el fin del capitalismo de competencia, según Habermas. Esta es la primera aporía con respecto al estudio del capitalismo tardío, nos continua ligando a la idea del capitalismo como imperialismo nacionalista desde mediado del siglo XIX hasta mediados del XX.

Claudio Katz, propone una cuestión seductora (más pragmática a nuestra realidad), al referirse a la mundialización del capitalismo, recalca la segmentación de este proceso, donde se conjugan formas combinadas a partir de esta gravitación creciente del mercado mundial, la constitución de bloques regionales y el desarrollo del comercio entre países con productividades y salarios diferentes; no se disminuye la competencia, sino que se amplia a cualquier recoveco del territorio mundial, puesto que es una exageración transnacionalista que destaca la aparición de un “capital global” centralizador de una “burguesía multinacional”. De este modo también se comprenden cuestiones ideológicas como la relatividad de la postmodernidad, donde la fragmentación (rasgo distintivo de la posmodernidad) suele atribuirse a la complejidad tecnológica y a la saturación de información que proveen los medios masivos de comunicación para F.Jameson son las representaciones con las cuales tratamos de captar algo mas profundo "el sistema internacional del capitalismo multinacional de nuestros días" y del cual nos es imposible lograr una representación de totalidad. Una cosa es registrar la internacionalización productiva, del mercado de consumo y otra considerar la existencia de la clase capitalista sin Estados rivales que reproduzcan las condiciones de competencia, para ello es importante recalcar y re-estudiar los espacios segmentados/fragmentados que reproduce el capitalismo tardío, cuestion que tampoco pasa por alto K.Marx en su análisis del capitalismo: “...por decirlo así del capital social global, así como cada capitalista singular no es más que un elemento individual de la clase capitalista”.

Hasta aquí llegamos a la segunda consideración con respecto a la conceptualización del capitalismo tardío. La tesis general de Mandel, para el cual un nombre mas adecuado podría ser el de capitalismo multinacional, para el capitalismo tardío o de consumo. No es necesario que contrapongamos esta idea con la anterior, quizás sobreponerlos; si el capitalismo tardío se corresponde con el Estado que pasa a ser un mecanismo depositario de perdidas, la idea multinacional del capitalismo actual, pasa a ser el eje de producción. Una relación bi-dimensional, que corresponde con la necesidad de superar al territorio del Estado (como mercado de consumo) y amplificar sus relaciones (como producción de competencia y por lo mismo, espacio de fragmentación).

Si emanamos un cuerpo hermenéutico para los sujetos desde la Historia, es necesario retomar entonces los tres significados que destaca Dobb, cada uno ligado a una visión de la naturaleza del desarrollo histórico y por entre los cuales opta por el marxismo, o sea, por la naturaleza del capitalismo que apela no sobre este como sistema de producción para el mercado, sino que un sistema bajo el que la fuerza de trabajo se convierte en mercancía. De modo que esta aseveración esta profundamente ligada al desarrollo de la historicidad del capitalismo, por lo tanto ligado también a la búsqueda de la acción humana ubicado detrás de los cambios económicos. Se inicia toda una lucha epistemológica puesto que en los nuevos estudios se habla de nuevos y múltiples “actores”, que “negocian” la “construcción de realidades sociales” diferentes, omitiendo a las clases o proclamando explícitamente su desaparición, ignorando la estructura fundamental del capitalismo multinacional, la disputa que continúan librando las clases propietarias contra otras desposeídas por el plusvalor. Sin embargo también muchos historiadores y particularmente los economistas se rehusan a aceptar la existencia de los fenómenos cíclicos descritos en nombre de la libertad de los agentes sociales, particularmente la economía rehusa este enfoque porque tiene pretensiones de intervención en la dirección de la economía como ciencia, sobre las variables macro y microeconómicas, pretensiones que tienen muy poco que ver con la práctica de las políticas económicas, marcadas por errores y fracasos permanentes. Sin faltar las dificultades para integrar dichos fenómenos al lenguaje matemático dominante en los modelos económicos. Varios autores se han ocupado del fenómeno de los ciclos con gran rigor y precisión matemática, se trata más de una especie de fenómeno religioso: quien cree y quien no cree en los datos.

Tratando de superar estas cuestiones, un enfoque de estudio del capitalismo contemporáneo corresponde a la cuestión de la “ondas largas”: “Esta propone periodizar las distintas fases de la evolución de este sistema, investigando los aspectos más directamente conectados a la producción (extracción de plusvalía, organización del trabajo, tipo de innovaciones prevalecientes) y al impacto de la lucha de clases en la acumulación”. Así se puede asignar distintas denominaciones (capitalismo librecambista, monopolico, imperialista, tardio) según el tipo de plusvalía (absoluta o relativa), metamorfosis del capital (capital-mercancía, productivo, dinerario), proceso de trabajo (taylorismo, fordismo, toyotismo), modalidad competitiva (libre cambio, monopolico) fracción dominante del capital (financiero, industrial, comercial), tipo de acumulación (extensiva, intensiva), política estatal (liberal, subsidiaria), etc. Tratando de ver el choque entre las tendencias de la continuidad de las crisis y al reinicio, sobre la base de la reorganización productiva.

De modo que como se puede caracterizar el capitalismo tardío y por lo mismo, re-considerarlo en su desarrollo de historicidad, podemos reconsiderar la disciplina de la Historia en la búsqueda de las acciones humanas detrás del capitalismo. Análisis que de pronto se obvia y que Marx se refirió en el siglo XIX, la cuestión básica de la estructura capitalista es la explotación de plusvalor y por lo mismo, la superposición de un bloque social por sobre otro, pero en la medida que las relaciones se complejizan, elaborándose relaciones culturales mas firmes, aparece la lucha por la hegemonía y por lo mismo, conflictos mas complejos que ha tendido a re-elaborar el capitalismo, codificándolo. Ya que como indica Deleuze, la paradoja fundamental del capitalismo como formación social, se basa en la codificación de los flujos que inspiran terror en una formación social donde se trata de imponer el orden. El capitalismo se asienta sobre lo negativo (miedo) y esto explica su amoralidad y demencia, su codificación sobre los flujos de ambición que temían Maquiavelo y Smith, la sobrecodificación sobre las crisis y la ocupación del Estado como mecanismo reaccionario de “estabilización”.

martes, 15 de mayo de 2007

Dimensión Latinoamericana de la "Sociedad Civil"

La concepción de “sociedad civil” trabajada clásicamente por los historiadores sociales y populares de Latinoamérica corresponde al contexto del cual emerge su re-configuración teórica, hablamos de los periodos autoritarios-militares. Este es un fragmento que escribimos en conjunto con mi socia Natalie Kemnis (a quien mando saludos) para el trabajo "Invocando la auto-resurrección de Lázaro:Movimiento estudiantil Universitario"...
El uso del concepto de “Sociedad Civil” es relativamente reciente, y se podría remontar a las dos últimas décadas de la historia. Este concepto en su utilización, ha llegado a ser de alcances tan amplios, que “figura tanto en las publicaciones del Banco Mundial como [...] en la figura del subcomandante Marcos, quien se refiere con frecuencia a la "sociedad civil", de modo especial cuando reclama el apoyo de todo México al movimiento zapatista.”. Este concepto, extendido durante estas décadas, ha tenido una repercusión única, tanto en América Latina, como en Chile, donde se difundió en una época donde la mayoría de los países se encontraban bajo el poder de una dictadura militar. En este caso, el concepto de sociedad civil, tendría un amplio uso, pero sería mucho mas significativo para ciertos grupos.
Con la dictadura militar, la sociedad civil continuó desarrollándose, pero sólo en una parte de la sociedad, la que le convenía a este nuevo Estado militar. El caso mas cercano, el Chileno, demuestra cómo quienes eran partidarios del régimen, podían desarrollar estas actividades civiles sin ningún problema (el caso de los grandes empresarios), mientras que la sociedad civil de las bases, del pueblo, era continuamente destruida. El régimen militar en el caso Chileno, se dedicó a destruir potencialmente toda forma de asociación y/o de desarrollo de la Sociedad civil, entre esta destrucción , por otro lado, se reconstruyó, e incluso se instituyó en Chile, una sociedad civil de tipo burguesa-empresarial. Es así como además, el concepto sociedad civil pasa a tener un significado especial para estos sectores sociales, excluidos de la vida civil oficialista.
No podemos olvidar además, que por otro lado, en estos casos de regímenes militares, la sociedad civil pasaba a ser reconocida como tal: lo civil, y por lo tanto, a transformarse en el “antagonismo” de todo lo militar. Es por ello que en los años en que se desarrolla la sociedad civil en las capas bajas, surgía fuertemente la idea de que sería la baja sociedad civil, por medio de distintas manifestaciones de desarrollo, la que llevaría a superar el estado de represión en que vivían.
Lentamente la lucha de la baja sociedad civil contra los regímenes militares, continuaría hasta ir ganando lentamente ciertos espacios democráticos y abiertos. Con el correr de estos lentos años de régimen militar, la democracia parecía estar volviendo a su lugar, y esto en gran medida, gracias a la lucha que dio “la baja sociedad civil”, para salir delante de este difícil proceso. Sin embargo, en el momento en que triunfaría esta supuesta democracia, la sociedad civil comenzaría lentamente a caer en el olvido y el ensueño del pueblo, ya que “a pesar de la fuerza de las movilizaciones populares, los políticos profesionales de la oposición lograron restablecer su monopolio como representantes legítimos de las aspiraciones del pueblo y negociaron un retorno a la democracia sin una ruptura con el régimen”.
La desarticulación de la estructura de los movimientos estudiantiles universitarios (su organicidad) durante la dictadura militar es una experiencia histórica en donde el decaimiento de ésta, contagia a las personas de carne y hueso, las dispersa haciendo “desaparecer” esa gran fuerza social. No obstante creemos que este será el punto de partida de un nuevo espaciamiento, donde se desarrollará el “sujeto social integrado” de conciencia histórica y critica (la no-organicidad), como menciona G. Salazar, “la represión de la vida no hace sino potenciar aún más la vida de la crítica”18. Asociándose en sus márgenes, para hacer pulular con voz ciudadana-cívica y popular, la ilegitimidad del Estado y junto a ello, la acción política.
Es así como se forja la baja sociedad civil en Chile, surgiendo primero en un momento de gran dificultad histórica, tomando fuerza y “las riendas” de un nuevo poder con una nueva actitud (sujetos sociales integrados). En este proceso de formación de la sociedad civil, también comenzaría a forjarse un ala de ésta en torno a los Estudiantes y su movimiento, junto con éste, otros más, entre ellos los sindicatos de trabajadores, los cuales representan parte del sentir activo de la “Sociedad civil”.

lunes, 14 de mayo de 2007

El flujo en los portales oscilantes

De los modos en que se puede obtener acceso a los agenciamientos humanos, puede resonar molecularmente entre la oscilación y la permanencia, cada una, no es categórica ni estática, cada una son ecos de territorios distintos. Por lo mismo, y amén de no confundir lo que trataré de explicar, es necesario entender que ambas funcionan en constante elaboración conjunta. Estas conexiones por su parte, hay que entenderlas desde fuera de lo que guardan, amarran.
Por un lado la oscilación, es una conexión pluralizada sin codificaciones represivas o microfascismos, es un portal que se alimenta de fragmentos, permitiendo la flexibilización de la entrada o la salida, de modo que las codificaciones no son la prioridad, ni el imperativo de su lógica de conexión. Estas oscilaciones, son tales, en la medida que se conjugan con la permanencia, no gobierna una lógica de control, sino de constante fragilidad o mortalidad. El código amor al no conservar esta oscilación (sin-muerte) se conecta al fascismo de microescala, por medio de la fuerza y un biopoder como contrato, materializan un conexión permanente, que deviene teleológica.
No obstante, ese telos puede ser corrompido, ya que solo se posiciona en el portal y no en la pululación enérgica de los fragmentes que resguarda. Solo ahí, la permanencia entra en el juicio de la fragilidad, y es puesto a los pies de ese poderoso movimiento fragmentario, sin control. De la envergadura de la experiencia, de los olores, del tacto, colores, personas, sensopercepciones, dependerá el tiempo de la “permanencia” como portal. Muchas veces la represión controla al deseo, lo enjaula, pero este se desborda entre los garrotes, las ventanas, las conexiones; por la salida o el artificio de ellas. De modo que el telos, se pone en jaque a si mismo al elaborarse. Cuando es destruida esa hegemonía molecular, se abre paso la edificación oscilante, esta no existe, de hecho ontológicamente, se encuentra en medio de algo, eso la hace tal, la hace un rizoma.
Así el devenir sexual entre unos y otros, se potencializa en esos rizomas, en esos procesos medios, donde no calza la codificación o la represión, sino que permite el flujo del coeficiente de libertad.

domingo, 13 de mayo de 2007

Sociedad civil y la condición postcivil

Este es un extracto de un texto que desarrolle pensando en las discusiones en torno al concepto de sociedad civil, sobre todo utilizado por Gabriel Salazar, se plantean los teoricos que han debatido esta cuestión y luego el concepto de postcivil según Michael Hardt...
...Si pensamos en la relaciones estratégicas del poder, pensamos en la sociedad civil como organicidad que funciona como opio para el pueblo; como efecto de las relaciones de poder –según lo piensa Foucault- como la negatividad misma de su esencial constitución, donde funcionan las subjetividades modernas, como el sujeto jurídico que se convierte en mero sustento del poder disciplinario, operativo a la normalización. Esta transformación de la sociedad civil a su negatividad misma, es el principal movimiento de la política moderna “Reformular la cuestión como análisis no de una sociedad postmoderna sino postcivil ya es un notable paso adelante. La sociedad civil, como hemos visto, es central para un esquema de mando, o de gobierno –como dice Foucault- que se basa, por un lado, sobre la identidad de los ciudadanos y los procesos de civilización y, de otro, sobre la organización del trabajo abstracto.”. Se da una mutación desde el carácter democrático del concepto hasta su negatividad, en otras palabras, el deterioro de las instituciones u órganos civiles (como sindicatos, junta de vecinos, colectivos, ONG’s, entre otros) a llevado al deterioro de los pilares que sustentaban su accionar político, derrumbando los pilares democráticos que fundamentaba Gramsci y por lo mismo haciendo desaparecer el concepto de sociedad civil, que por antonomasia se sumaba a la potenciación democrática y soberana de los gobernados. Este es el movimiento desde la sociedad disciplinaria a la de control, que como explica Foucault, encarna la nueva forma de “poder”.

Pensar hacia fuera de la sociedad civil y la superación de estas complejidades, nos mueve en la “inorganicidad” pura de la acción política. Apuntando hacia la desterritorialización de la civilidad y la legalidad, ahondando en los coeficientes de libertad y configurando acciones desde la condición postcivil. Esta última, es la conducta del sujeto que se mueve fuera del marco jurídico de la sociedad civil y actúa desde la nuda-vida, este es el carácter biopolitico que nos permite teorizar sobre lo postcivil como nueva forma de accionar políticamente. Es por lo mismo que se adjunta la necesidad de un espacio en donde terretorializar su acción, este es el “campo”: “Por esto el campo es el paradigma mismo del espacio político en el punto en el cual la política se convierte en biopolitica y el homo sacer se confunde virtualmente con el ciudadano.”. La única forma de moverse dentro de un “campo” denominado según Giorgio Agamben, es fuera de la producción social originada desde los aparatos estatales y el capitalismo mundial integrado (CMI), es moverse por fuera de la sociedad civil. Desde ahí la represión es la norma latente que desnuda el vació de la Ley orgánica-jurídica, que siempre se encuentra al limite de las estrategias del poder, es la forma de codificar cuestiones políticas inorgánicas como lo postcivil, códigos aparentemente inaccesibles para el estratega moderno, pero que su recurrente constitución le llevará hasta su línea de muerte. Por lo mismo, la condición postcivil es flexible y ocasional, nos lleva constantemente hacia adentro y afuera de lo civil, afuera de la relación asalariada. De modo que se aleja de la proletarización.
Por otra parte, si se insiste en la idea de sociedad civil, debemos recordar que esta no se ha constituido en el cuerpo profetizado por John Locke, pero si en el espacio liso de dominación. La constante irrupción en este lugar no lo convierte en un campo específicamente, sino en un espacio jurídico, donde el sujeto jurídico pudiendo apelar a su soberanía y legalidad fomenta la expansión del Estado, en otras palabras, puede descalibrar las falencias del Estado y desde ahí expande sus estrategias de control; el hombre se convierte en sujeto político-jurídico, limitando la politicidad desde su propia vida, o sea, su condición esencial. La cancelación de la sociedad civil la comprende el Estado, mientras que la ampliación de este mismo aparato la comprende la sociedad civil; pero esto no constituye la única vía posible de realizar un movimiento político, las otras posibilidades se pueden pensar desde los limites de la política y el fin de la sociedad civil, las configuraciones o sociabilidades postciviles que se abren nudas a una relación no contra el estado sino contra los principios del capitalismo puro, constituyéndose y elaborándose como una peste.
Extracto: "La condición postcivil: discusiones sobre la elaboración conceptual y limites de la sociedad civil"

sábado, 12 de mayo de 2007

El Holocausto de Hostel

Para comenzar la charla en este blog e decidido traer a colación un ensayo que elaboré trás ver la pelicula "Hostel", espero que les interese echarle un vistazo...
Siempre encontramos huellas no del pasado absoluto, sino del relativo el que esta constantemente siendo. En este transito de unas líneas profundas y otras más cortas podemos elaborar múltiples figuras o cuerpos interpretativos (algunos rígidos si son referidos a lo absoluto). Ahora ahondamos la “tierra de nadie”, aquí las salidas aparecen por todas partes, las figuras se crean desde todas partes, porque no hay un camino fijo, los pastizales vírgenes no han sido pisados y las líneas profundas parecen referirse a un comienzo que no quiere ser abordado. Hablo de la desterritorialización de la modernidad. La “tierra de nadie” llamémosle no-territorio de la alta modernidad, puesto que bajo este concepto se guardan diversas operaciones, ideológicas, políticas, interpretativas, etc; lo importante aquí es destacar a este no-territorio, como concepto antinómico al devenir moderno, con ello me refiero a lo adverso de todo elemento que sea considerado parte del desarrollo de la humanidad. Y no sólo lo adverso sino también lo hiperbólico. Como el concepto de clase, arte, la violencia y el nazismo trabajado en esta pieza fílmica.

Todo se inicia desde el momento en que no hay un libreto, por tanto no hay una narración típica de los hechos (como la historiografía o alguna literatura) al mismo tiempo no hay que interpretar, de este modo "todo" se transforma en pura cancelación del sentido, y el shuffle de imágenes, la apertura del sadismo narrativo, propicio de un aprendizaje por perturbación (o sea alterando la estructura racional del hombre).

La línea transversal es lejos la idea de no-territorio, abordamos una etapa de la historia donde todo es puesto en jaque, donde nada esta firmemente arraigado, donde se elabora el pensamiento de lo monstruoso y el “hombre” a quedado suspendido o en el mejor de los casos cancelado. El no-territorio es el pueblo, es la industria, es el mismo museo de la tortura, es la hipérbole del territorio moderno, puesto que en esos espacios, se profundiza un control excesivo, el movimiento de piezas estratégicos, la codificación desde segmentos (como él de mujeres, alcohol, drogas; economías de escala.) hacia el show del terror. En el siglo XIX en Chile y el XVI en Europa (sobre todo con la lógica mercantilista) se dan periodos de ostentosidad y lujo, basado en las mercancías y el arte, producto del desborde del capital, junto a eso, al esquizo deseo de convertirse en algo singular (emulación de lo aristocrático, en algunos casos). De todo eso se desprende que el show del terror es producto del desborde del capital; el “Elite Hunting”, es la ostentación misma y la producción macabra del sujeto y su arte, expresión de una parte de una burguesía transnacional. Ese show del terror es la representación fílmica de la a-moralidad del capitalismo tardío, la supresión del arte como expresión artística y el dar a luz al arte como negocio o fetiche.

El arte es trabajo en “Hostel”, como presentación de lo vivo y lo moribundo al mismo tiempo. Lo vivo, en la medida que el arte significa acción con un cuerpo y expresión de lo instantáneo, ya que el tipo de tortura proviene de un resabio cultural junto al personal, pero instantáneo en tanto, dependerá de la proveniencia de la tela al cual pintar o el material al cual esculpir, me refiero a la procedencia del cuerpo que voy a torturar. Un arte del cual depende de las circunstancias y los elementos, un “espectáculo” del nada contemplativo, sino meramente activo, un espectáculo de lo siendo, por lo mismo una huella de este pasado relativo. Lo moribundo, no es sólo el cuerpo sobre el cual se trabaja, sino también como funciona ese arte o show (como estimen nombrarle), un fin en sí mismo, solo esta siendo en la medida de la vida del cuerpo, que depende en una parte del tiempo del torturador; por tanto lo moribundo no son sólo los instrumentos sino también el arte, entendido como business y no expresión o liturgia.

En este término la maquina de tortura necesita de los materiales. Cada uno estratificado (americanos, europeos, etc) por un concepto de clases de otro tipo: “clases territoriales” (que bien puede funcionar como clases sociales, si la maquina de tortura sólo operara de manera local, es una cuestión cuantitativa). La tortura de clases, es la explotación, es una forma también de mercantilización de las clases territoriales (clases sociales), pero no en la figura común del marxismo, como la venta única de fuerza-trabajo, sino como la de un pensamiento monstruoso, donde se cancela la humanidad comprendida desde lo moderno; es la venta del cuerpo, la misma operativa de la prostitución, pero pensado así no desde la prostituta misma, sino del proxeneta, es este el que busca un cuerpo, es la prostituta quien lo consigue, es el cuerpo (sujeto) el que no tiene ninguna incidencia en el proceso de circulación del capital; esta es la tortura o la explotación presentada por Tarantino. Por lo mismo es la industria (o algo similar) en donde se monta el espectáculo, la figura de cada habitación es la representación de cada departamento productivo en la elaboración industrial, cada “cuerpo” es un rotor (esencial) en cuanto show, pero dispensable en tanto circulación del capital. Los derechos humanos son cancelados, la humanidad de los derechos desaparecen, la niebla se hace espesa y esta industria es el escenario no de la modernidad (y la explotación del obrero) sino de la postmodernidad (y la explotación del cuerpo, sin categorías por su valor pero conservando el interés por su clase territorial). Todo es icónico (cómo la asociación de niños, que representa la violencia desde lo infantil, el mundo sin humanidad, que desborda constantemente al mundo-ficticio que rodea a la industria de tortura, o como hemos llamado aquí a las economías de escala).

Es esencial entonces para la elaboración de todo esto: a)un espacio de tortura, b)torturadores con capital y c)cuerpos de una clase territorial (el resto corresponde a las economías de escala y las codificaciones que funcionan, desde el soplón en Ámsterdam, las mujeres, el carrete, el Hostel, etc.). Así y todo, lo que impera es (la asociación de elite) la aparente no-mediación, que se repite en la frase “-cuando pregunta si desea usar servicio- no, es bueno comer con las manos, el hombre a perdido contacto con lo que come”. No-mediación evidente cuando, no se muestra institución, jefe, o lugar de negocios, solamente la asociación de elite, como si la industria sea un hall o un centro de eventos; no-mediación confusa cuando el torturador utiliza instrumentos para castigar, y también difusa cuando funciona toda la maquina preparativa de las economías de escala (puras mediaciones y contactos) si lo pensamos desde el fin. Si encuentro que impera la no-mediación, tiene que ver con una revaloración de lo que la elite a pretendido desarrollar, desde el “contrato” con el Estado, a los inicios de la modernidad, la sociedad civil asociada concuerda un pacto, sin mediación, cosa que será rápidamente confundida por la aparición de un instrumento entre lo civil y el Estado, me refiero a la clase política, o el instrumento de tortura del Estado para con la sociedad civil. En conclusión, la tortura no comienza con el torturador o el sádico, sino que con la asociación entre torturadores.

Es así como la tortura es contextualizada, me refiero con eso, a ser vista para fuera, no cómo la conexión torturador-torturado, sino torturadores-torturados, la formación de un asesinato masivo, por ello recupera la simplicidad del nazismo y su verdadero germen. Como afirma Stanley Paine, el genocidio es “prototipo” del mundo de comienzos del siglo XX, Turquía, Rusia, Alemania, Camboya, África. Por lo mismo lo único vanguardista de la técnica nazi es la modernización del proceso, es justamente eso, es la mejora del genocidio de forma eficaz y quirúrgica. El verdadero terror esta en la tecnología implicada para el proceso, en los conocimientos que sirven de base, en las ideas que son fundamentos, todas hijas de la ilustración y la razón de la modernidad. La tortura no es una cuestión nazi, sólo su técnica, al igual que Hostel, donde no es la tortura, ni las técnicas, sino la asociación sádica que inicia el funcionamiento de la maquina de tortura, un pacto netamente moderno de asociación (independiente del fin). En esta lectura, nos coloca en el campo de concentración nazi como una alternativa moderna al igual que Hostel en la industria como una alternativa de alta-modernidad, en tanto supera la forma de tortura xenofobica y es la figura de explotación de clase sin valor, en su máxima expresión (pura utilidad).

Así las criticas a la modernidad van dirigidas a esas figuras como, el arte, la humanidad, la asociación, la primera es cancelada, la segunda suspendida y la tercera exacerbada y leída desde otro punto, quizás en contraposición con la teoría comunicativa de Habermas, Tarantino, nos muestra la idea de asociación (moderna, o sea con interés, iniciativa en al acto) basada desde la acción, la acción de torturar, la acción de resistir, la acción de vivir, desde el Elite Hunting hasta la asociación de los niños (que simbólicamente hablan muy poco), todos cruzados por la idea que es la acción inherente en el hombre y el lenguaje un instrumento –vuelta a criticar otro principio de la modernidad-.

Las salidas ante esta critica a la modernidad, nos sitúan en ese espacio o tierra de nadie, pero junto a ello, nos coloca de nuevo con las mismas herramientas en las manos que uso la burguesía mercantil europea del siglo XVI para inventar el mundo que hoy conocemos. En ese sentido se entiende la constante analogía de Antonio Negri y Guiseppe Cocco, cuando señalan que America latina transita en una transformación similar al traspaso del feudalismo a la modernidad.
Por último, aparece una dualidad entre la agonía y la impotencia, cómo se sentía cada torturado, y también lo fortuito de las salidas (cuando se cae el torturador al resbalarse con la sangre, cortándose una pierna con la sierra eléctrica) y la voluntad de vivir (tomar los dedos, pensando en recuperarlos o al menos conservarlos). Por lo mismo las salidas aparecen conectadas con la producción de la experiencia.
Para terminar, en una hora y media estamos suspendidos también somos torturadores y cancelamos nuestra humanidad para gozar del film (en tanto film), para ser parte contemplativa del Elite Hunting.