miércoles, 5 de septiembre de 2007

El concepto de poder en Weber

El poder sea económico o político, puede distribuirse y ello está influido por el ordenamiento jurídico. El poder en Weber pasa a ser una probabilidad de imposición de voluntad en un acción comunitaria, de modo que aquí el poder económico puede ser la consecuencia de un poder ya existente. Por lo tanto el poder pasa a ser valorado por sí mismo, cuenta con un honor social y este es el que explica en algunos casos la motivación de su frecuente aspiración. No obstante, no todo poder produce honor social. En otras palabras, el poder es una lucha de predominio.

El orden jurídico es el medio que permite garantizar tanto el poder como la honor. Es un suplemento que ayuda aumentar las probabilidades de posesión. En la constitución de la acción comunitaria y en el movimiento de imposición de su voluntad, la “dominación” es un elemento relevante. De hecho, logra influenciar sobre todas las esferas de la acción comunitaria y logra a la vez, darle forma societaria, ser una asociación racional. Esto sólo tiene sentido si logramos visualizar en las formas de dominación mecanismos de legitimación y por ende retención de poder y honor.

La dominación es una parte dentro del concepto de poder y como habíamos mencionado anteriormente no persigue intereses puramente económicos, es por ello que resalta Weber lo que sigue ...poder económico, es con frecuencia una consecuencia, y muchas veces una consecuencia deliberada, del poder, así como uno de sus más importantes medios. En la relación de imposición de voluntad propia sobre una conducta ajena (poder) la dominación entonces, puede adoptar diversas formas.

En su mismo afán metodológico y explicativo, Weber plantea dos formas posibles de representación de la dominación, como una constelación de intereses (situaciones de monopolios), y como autoridad (poder de mando y deber de obediencia). En este último punto vemos claramente una propuesta weberiana que supera la simplificación de los conceptos de poder, puesto que poder-dominación debe ser comprendida a la vez con la obediencia, de modo que los mecanismos que superan, afianzan y sostienen ésta fricción son las formas que adquiere la dominación (en sus tres estados puros, como lo son el legal, tradicional y carismático). De modo que el poder es una acción de imposición y la dominación un dispositivo que permite sostener la voluntad de poder, legitimarla y distribuirle de acuerdo a un orden jurídico contextual determinado (de ahí que también el honor juegue un rol importante). Sólo al constituirse de esa forma el poder puede fácilmente convertirse en un fin en sí mismo.

A diferencia del pensamiento marxista encontramos algunas disyuntivas explicitas. Para el marxismo el poder viene siendo una cuestión estructural, mientras que para el pensamiento weberiano es una posibilidad pro-activa, ya que el poder para Marx esta íntimamente relacionado con el control de los medios de producción y en Weber se trata de una acción de imposición de voluntad. Sólo después de esa tesis seminal el marxismo explica que toda edificación de la legalidad, del ordenamiento jurídico, no es más que el efecto, lo correlativo a la dominación de los medios productivos. Una cuestión sustantiva ya que mientras el poder emana del control de los medios de producción hacia fuera, para Weber perfectamente este puede ser la consecuencia del poder hacia dentro.

En cuanto el poder sólo emana del control de los medios de producción no es jamás perseguido como un valor en sí mismo, ya que es vació sin una materialidad que le de contenido. En tanto el pensamiento weberiano supera esta simplificación y aplica conceptos suplementarios como el “honor social”, de ese modo el poder puede convertirse en un fin, en un objeto con valor propio.

Por último, es claro además que según una concepción clásica de la teoría del Estado dentro de la tradición marxista, se entiende a este como un epifenómeno, como un mero reflejo de la dialéctica de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. El resultado es que carece de operatividad propia, es decir, que el proceso y cambio histórico se producen al margen del aparato político o estatal, cuestión claramente contrapuesta por Weber, en la medida que el Estado/ Dominación, es necesario para el sostén del poder y la manutención legitima de este último.

2 comentarios:

dpira dijo...

Disculpe ud. me puede colaborar con alguna bibliografía que hable acerca del concepto de poder de Weber. Gracias.

Anónimo dijo...

Excelente !